
Así como en la historia de Esther, donde existía una amenaza de destrucción impresionante contra el pueblo de Dios. Actualmente estamos viviendo la misma situación. No con amenazas de destrucción, sino con efectos causados por la destrucción.
La maldad del hombre va en crecimiento exponencial y el amor de muchos cristianos se está enfriando. Al igual que los dolores de parto en un embarazo, éstos signos nos hablan de que algo está por suceder. Algo que marcará la historia del mundo entero y no en un tiempo lejano.
No se si has podido percibir que hemos entrado a un tiempo especial y único que se denomina “El final de los tiempos”. Estoy segura que la palabra ocasiona miedo en muchos. Pero quisiera que piensaras en lo siguiente:
2 Timoteo 3:1-5: “Mas sabe esto, que en los últimos días se presentarán tiempos críticos, difíciles de manejar. Porque los hombres serán amadores de sí mismos, amadores del dinero, presumidos, altivos, blasfemos, desobedientes a los padres, desagradecidos, desleales, sin tener cariño natural, no dispuestos a ningún acuerdo, calumniadores, sin autodominio, feroces, sin amor del bien, traicioneros, testarudos, hinchados [de orgullo], amadores de placeres más bien que amadores de Dios, teniendo una forma de devoción piadosa, pero resultando falsos a su poder; y de estos apártate, no estamos viviendo esto?.
Así como Esther tuvo un propósito sin igual en la amenaza que hubo contra su pueblo. Tu y yo hemos llegado a este tiempo y a esta hora por un propósito en especial. No es una casualidad ser la generación del final de los tiempos, generación elegida por Dios, marcada para ser conocedores y adoradores en espíritu y verdad, siendo uno con Dios en Sus planes y estableciendo Su voluntad por todo el mundo.
Tal vez como Esther, pienses que el ser elegido para vivir en el Reino, es para disfrutar lo que hay en el. Sin darte cuenta que esto es una visión muy corta del real propósito, que es el de gozar del privilegio de conocer al Rey, conocer Su hermosura, Su belleza, Su carácter . Pero sobre todo pasar a Sus cámaras (recámara), donde Su corazón de amor extravagante es mostrado y así quedar extasiados por Su magnificencia, Su amor y Su gloria.
Cuando comprendemos que Dios quiere mostrarnos los tesoros inimaginables de Su amor, no podemos si no explotar en adoración. No solo de labios que confiesan lo Santo de Su nombre. Sino la adoración expresada en vida activa, siendo epístolas (cartas) vivas escritas con el puño y letra del Rey. Llevando así, el sello de Su anillo real, como aval de Su autoridad, para establecer Su voluntad y Sus deseos.
Tal vez en este momento las líneas que lees, hagan la misma labor que hicieron las palabras de Mardoqueo con Esther. Es decir, que te sitúen en el momento que estás viviendo, el propósito para el que fuiste destinado para estos últimos tiempos y que aproveches la posición que tienes de príncipe. Tocando el cetro extendido y la apertura de Su cámara. Conociendo lo profundo de Su corazón en la intimidad y viviendo como el adorador para el que fuiste llamado a ser.
Red de Jóvenes / Escrito por Sandra Guerrero

“Cristo”.
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